Manifesto

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Manifesto

Estamos hartos.

Hartos de que se nos trate constantemente como ciudadanos de segunda y de que se nos señale como un «problema para el paisaje urbano».

Hartos de ser el tema favorito de los políticos locales que jamás han tenido experiencia alguna con la migración. Hartos de servir como chivos expiatorios para ocultar sus propios fracasos, de ser demonizados y divididos en categorías más o menos deseables.

Venimos de distintos países europeos y todos dedicamos una enorme cantidad de tiempo, esfuerzo y recursos económicos a construir una vida digna para nosotros y nuestras familias aquí, en Alemania. Con los años nos hemos conocido a través de nuestros trabajos precarios, de nuestro compromiso político o de nuestro trabajo en el ámbito asociativo. Hoy contemplamos con horror cómo todos esos esfuerzos quedan reducidos a la nada, mientras nuestra sociedad se vuelve cada vez más fragmentada, polarizada y hostil. Ya no es momento de intentar pasar desapercibidos a cualquier precio; es momento de alzar la voz.

Ninguno de nosotros nació en Alemania, pero todos poseemos un pasaporte de la Unión Europea, lo que nos otorga legalmente el derecho a participar en las próximas elecciones locales. Queremos aprovechar esta posición de privilegio para impulsar cambios tanto para la comunidad migrante en su conjunto como para la propia Berlín. Queremos dar a otras personas las herramientas para actuar y demostrar, con nuestro ejemplo, que quienes claramente no son considerados —ni siquiera autorizados— a participar en la política también pueden hacerlo.

Nuestros pasaportes europeos nos otorgan el derecho a la representación política a nivel local. Sin embargo, el estatus de Berlín como ciudad-estado dentro de Alemania significa que los consejos de distrito (Bezirksverordnetenversammlung, BVV) constituyen el nivel más alto de la política en el que se nos permite participar legalmente. No podemos votar para el Abgeordnetenhaus, no podemos participar en ninguno de los referendos locales y, por supuesto, tampoco podemos votar en las elecciones federales. Por ello nos presentamos a las elecciones de los consejos de distrito de Neukölln, Mitte y Schöneberg, con la intención de seguir combatiendo desde allí estas deficiencias democráticas.

Consideramos que nuestra misión es luchar contra el odio hacia las personas migrantes y enfrentarnos a quienes lo utilizan para dividir nuestras sociedades. Iniciamos nuestra campaña en Berlín, nuestra ciudad, una ciudad de grandes sueños y proyectos audaces. Pero al hacerlo también pensamos en el destino de otros migrantes en todos los rincones de nuestro continente, ya sea en Polonia, Rumanía, Italia, Francia o Suecia.

Berlín es una ciudad maravillosa, pero también es un auténtico caos. Los partidos políticos tradicionales, establecidos desde hace décadas, han fracasado una y otra vez a la hora de resolver los problemas de la ciudad. Nosotros, los Ausländer, tenemos que dar un paso al frente, ponernos manos a la obra y asumir por fin la responsabilidad por el lugar que amamos y al que llamamos hogar. Tenemos las ideas, pero también las capacidades y la experiencia.

¡Ausländer rein!